La
construcción de El Parque Central
En 1910 se construyó
el parque central con árboles y jardines gracias al esfuerzo de
Don José Antonio Roman y Reyes posteriormente se construyó
el kiosko bajo la dirección del maestro de obras Don Cruz Jiménez,
tambien se hizo la entrada al cementerio, plantándose cipreses construyéndose
la parte frontal con puertas y verjas de hierro. Catorce años después
en 1924, el Sr. Federico Arana construye el muro y arco del parque central.
A principio del presente siglo se construyeron rampas con piedras o lajas
de ríos siendo la más notable en la calle real, pero que
desaparecieron con la pavimentación de las calles.
Por los años
1930 el parque contaba con una bonita glorieta de dos pisos que era manejada
por doña Juana Salinas, quien instaló una roconola que alegraba
a la muchachada de la época.
Francisco Sánchez,
ministro de Fomento en el gobierno de Somoza García pavimenta la
calle principal que fue la primera.
don Julio Tuckler,
1932 primer cine en la ciudad. Esta sala de presentación de películas
mudas, se ubicaba el cine en la planta baja del actual Palacio Municipal.
don Ruffo Flint
segunda sala de cine se le llamó El Carazo, la que fue ubicada
en la acera frente al parque donde es hoy la clínica del Dr. Juan
Sánchez. 1936 se inauguró el primer pozo artesiano que era
propiedad de Ruffo Flint
Durante la revolución
dirigida por don Juan Arguello ésta ciudad fue destruida por un
ataque dirigido por el General Mateo Espinoza, apoyado con la sección
de indios gamarras procedentes de Boaco, estos se apoderaron de dos trincheras
a la salida de los caminos hacia Diriamba y San Marcos.
No fue sino hasta
el principio del Siglo XIX, Jinotepe inicia la reconstrucción provisional
de sus viviendas, en este tiempo Jinotepe cubría tan solo unas catorce
manzanas, incluyendo la que correspondía a su Iglesia y la Plaza
(donde hoy se ubica el Parque Municipal), existían además
muchos lotes ya abandonados por pobladores que huyeron hacia otras poblaciones,
en donde encontraon refugio. En esta epoca se recuerda el arribo de los
hermanos Rojas, con procedencia de Costa Rica, quienes se dedicaron
a explotar las minas de cal, luego llegaron algunos tendaleros, que conocían
la industria de la teja de barro.
En 1850, el alemán
Julies Troeche, realiza un viaje desde Grey Town o San Juan del Norte,
el 18 de noviembre, según narra en su libro ¨Siete años
de viaje¨, para visitar unas minas cerca de Jinotepe, en el camino
observó que las fincas estaban cercadas de un vegetal denominado
Cardón, ahora extinguido.
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