precursores
del periodismo nicaragüenses, siendo ellos
Tomás
Ruiz y Benito Miquelena
En sus
relatos parabólicos escritos por no pocos historiógrafos
de León y Granada, al referir los antecedentes de las rebeliones
ocurridas en esas ciudades en 1811 y 1813 respectivamente, sistemáticamente
han ocultado que la promoción pública del ideal independentista
fue realizada por los precursores del periodismo nicaragüenses, siendo
ellos Tomás Ruiz y Benito Miquelena, quienes a través de
periódicos manuscritos exhortaban al pueblo orientándolo
acerca de los beneficios que le traerían la Independencia.
Ruiz y
Miquelena idearon un sistema de divulgación de sus periódicos
que burlaban todas las medidas represivas impuestas por las autoridades
coloniales a la libre circulación de ideas. Ellos redactaban los
periódicos originales que luego enviaban a otras personas las que
a su vez eran orientados para hacer tantas copias como pudieran. De esta
forma lograron alcanzar una estimable circulación, de la que se
encargaban varias mujeres igualmente olvidadas en los textos de los historiógrafos.
Ellas se llamaban Antonia Florencia, Gregoria Robleto, María Ulloa,
Josefa Chamorro y dos hermanas chinandeganas de apellido Sansón
que se encargaban de recepcionar las noticias de las insurrecciones independentistas
que tenían efecto en la América del Sur y en México,
noticias que eran reproducidas en los medios manuscritos de aquí
y que servían de estimulo al idean independentistas entre los pobladores
nicaragüenses.
Como la
mayoría de la población no sabía leer, las noticias
les eran leídas por otras personas. Y una de éstas, el joven
leonés Encarnación Balladares cumplía esta tareas
cuando fue sorprendido y capturado, convirtiéndose en la primera
víctima de la represión gubernamental contra la circulación
de noticias en el territorio nicaragüense.
Este capítulo
de nuestra historia es de particular interés para los periodistas
o comunicadores sociales del presente, ya que en el se define y encuentra
el significado real de lo que debió haber sido siempre la responsabilidad
primaria de la profesión entre nosotros, o sea la defensa de la
Independencia y Soberanía de la Patria frente a los propósitos
dominantes de potencias extranjeras en los asuntos propios de los nicaragüenses.
Oportuno
y necesario es también recordar, o hacer saber a quienes todavía
no lo saben, que fue precisamente en aquellas épocas que surgió
la sustantiva diferencia entre un periodismo patriótico y nacionalista
y otro antipatriótico y antinacionalista.
Para descalificar
al periodismo patriótico de Ruiz y Miquelena, en Granada, un cura
reaccionario llamado José Antonio Chamorro publicó también
periódicos manuscritos que apoyaban la conducta y el comportamiento
de los colonialistas, se adhirieron luego al actuar de Gabino Gainza y
los grupos oligárquicos que lo respaldaban.
Respaldaban
asimismo la Anexión de Centroamérica al imperio que en México
había instaurado el criollo pro-monárquico Agustín
de Iturbide después de haber fusilado a los curas patriotas Miguel
de Hidalgo y Castilla y José María Morelos.
La preocupación
o el temor de las autoridades españolas a que el pueblo proclamen
de hecho la Independencia había surgido en la mente de Gainza desde
las sublevaciones de León y Granada.
Los movimientos libertarios
precursores de nuestra Independencia de España se dan así:
Por Adolfo Díaz Lacayo
13 de diciembre de 1811, Ciudad
de León :
Primer movimiento libertario
precursor de nuestra Independencia de España,
En León,
como se sabe, los sublevados de esa ciudad lograron destituir al Gobernador
Intendente José Salvador y por una maniobra concebida por el Obispo
Fray Nicolás García Jerez él mismo asumió la
Gobernatura.
15 de diciembre de 1811 Ciudad
de Masaya:
Segundo movimiento libertario
precursor de nuestra Independencia de España,
22 de diciembre de 1811, Granada
Tercer movimiento libertario
precursor de nuestra Independencia de España,
Fue Granada, sin embargo, la que soportó
mayores sufrimientos con estos movimientos; en su caso, se mezclaron fuerzas
de las distintas categorías sociales, incluyendo religiosos y personas
que tenían capital que arriesgar y, desde el Ayuntamiento, gritaron
que los españoles no debían continuar ejerciendo autoridad,
acompañando sus gritos de rebelión con la toma de la Fortaleza
de San Carlos y con la expulsión de las autoridades españolas
que se refugiaron en Masaya.
En Granada
la protesta anticolonial fue respaldada con armas esgrimidas por los patriotas.
Y fue como resultado del uso de esas armas, que todos los funcionarios
españoles fueron expulsados de esa ciudad, huyendo a refugiarse
en Masaya.
Fray Nicolás García Jerez, Obispo
de León y entonces Gobernador de la Provincia, decidió someter
a los rebeldes granadinos por la fuerza de las armas, y el 21 de abril
de 1812 los atacó con más de mil hombres llegados de Honduras
al mando del Sargento Mayor don Pedro Gutiérrez: el enfrentamiento
fue durísimo y corrió sangre en Granada, pero aun así,
los granadinos lograron que el ejército español abandonara
la ciudad y se retirara a Masaya.
Al final se impuso el poderío, y los cabecillas
de la rebelión fueron capturados, encarcelados, enjuiciados y condenados
a diversas penas; entre ellos estaban: Pbro. Benito Soto, don Juan Argüello,
don Manuel Antonio de la Cerda, don Diego Montiel, capitán Telésforo
Argüello, don Joaquín Chamorro y José Manuel Solórzano.
|
Esa preocupación
y ese temor persistieron los diez años siguientes hasta que se produjo
la traición de Iturbide a los Independentistas mexicanos.
Esa traición
estimuló finalmente a Gainza y sus aliados para dar el golpe a los
independentistas centroamericanos. Artífice de la vinculación
entre iturbide y Gainza lo fue el reaccionario guatemalteco Mariano Aycinena.
Gainza y le ofrecieron anexar la “Centroamericana Independizada de España”,
al Imperio de Iturbide. Este, a su vez, ofrecía respaldar a sus
pariguales de nuestra región ante cualquier rebelión que
produjera la Anexión.
Y todo
esto fue lo que ocurrió entre los años 1821-1823.
Iturbide
sustituyó a Gainza como Jefe Supremo de Centroamérica y se
lo llevó a México nombrándolo su edecán. En
su lugar nombró al General Vicente Filísola.
Fueron
los salvadoreños los primeros en protestar la Anexión. En
respuesta a sus protestas, durante siete días continuos Filísola
bañó en sangre las calles de San Salvador. Y aquí
en Nicaragua surgió la rebelión comandada por Cleto Ordóñez,
un granadino del pueblo que se desempeñaba como cabo de las milicias,
era cantor y versificador.
Su accionar
o rebeldía tenía o tuvo dos significaciones. La primera enarbolar
la bandera de los nicaragüenses-pueblo que habían quedado excluídos
de la posibilidad de mejorar sus condiciones de vida con la Independencia
al ser aprovechada ésta por la oligarquía. Y solidarizarse
con los patriotas salvadoreños que estaban siendo masacrados por
las tropas de Filísola.
Aquí
en Nicaragua, tomó acción bélica contra Ordóñez
el jefe militar español Miguel González Saravia, asociado
de Fray Nicolás García Jerez. Respaldado por el pueblo Ordóñez
derrotó a las fuerzas del colonialista ibérico. Derrotado
por Ordóñez, González Saravia solicitó el envío
de tropas y armas a Iturbide; pero ese apoyo ya no se realizó pues
en esos mismos días Iturbide estaba siendo fusilado por los patriotas
independentistas mexicanos.
Fue en
esos años en Nicaragua se produjo la primera alianza de los sectores
reaccionarios y en consecuencia anti-populares para combatir unidos a un
líder popular. O dicho de otra forma unirse los ricos contra los
pobres, como ocurre todavía.
por Ignacio
Briones T.
Reflexiones
en el Mes de la Patria 2007 |